septiembre 2016 - Afganistán

Una hermosa tierra de altas montañas, historia profunda y lecciones contemporáneas para los trabajadores humanitarios

Artículo escrito por Dominique Bénard, psicólogo, asesor de orientación profesional y consultor en RET Internacional.

En febrero de 2013 volé, por primera vez, sobre las montañas del Hindu Kush en un pequeño Cessna. Esta era la única manera de llegar a Fayzabad, en el extremo noreste de Afganistán. Los paisajes bajo las alas del avión eran fantásticos; pasamos por valles y volamos sobre los pasos de este gran macizo cubierto de nieve, donde sólo unos pocos pueblos de casas de barro dan evidencia de la presencia humana.

A pesar de haber trabajado con RET Internacional en muchos entornos frágiles, esta era mi primera vez en Afganistán.

Como consultor independiente con un fuerte enfoque en orientación profesional, trabajar en Afganistán no siempre es posible. Muy pocas organizaciones tienen presencia sostenida y apoyada localmente, lo cual es necesario para implementar los valiosos entrenamientos para pequeños negocios, del tipo en los que yo me especializo.

RET Internacional, presente en Afganistán desde 2007 y trabajando con afganos desde el 2002 en el país vecino de Pakistán, es una de las pocas organizaciones que puede ofrecer esta estructura en la que mis entrenamientos tienen un impacto real. Por lo tanto, cuando surgió la oportunidad de trabajar con su experimentado equipo local, no tuve la más mínima duda e hice las maletas.

Desde mi primer viaje en 2013 he vuelto cuatro veces, la última vez el pasado mes de julio.

 

Construir una capacitación para pequeñas empresas en Afganistán

Mi rol consiste en desarrollar entrenamientos que ayuden a las mujeres y los hombres jóvenes a aprender cómo iniciar y gestionar una pequeña empresa. También entreno a los capacitadores para que puedan seguir ofreciendo el programa de aprendizaje a un número mucho mayor de beneficiarios, después de que yo me haya ido.

La primera cosa que siempre hago cuando llego es visitar los mercados y talleres para tener una idea de la evolución de la economía local y los diversos oficios que podrían ser elegidos por nuestros beneficiarios. Ni yo, ni RET, creemos en conceptos que no han sido corroborados frente a las realidades del terreno.

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También trabajo con los capacitadores locales para construir el programa, teniendo en cuenta la información sobre los niveles académicos de los alumnos y sus capacidades de aprendizaje. Muchos nunca tuvieron la oportunidad de ir a la escuela y una gran proporción son analfabetos, sin embargo, existe una fuerte motivación entre los jóvenes de ambos sexos para seguir el programa. Esto es, para ellos, una oportunidad inesperada para sacar a su familia de la fragilidad.

Uso un enfoque específico basado en el método de gestión de negocio desarrollado por Alexander Osterwalder (a quien le estoy en deuda), y complementar este enfoque mediante un método gráfico permite a las personas analfabetas hacer contabilidad básica. Una vez que se ha establecido el programa, preparo herramientas de seguimiento y evaluación que los capacitadores utilizarán para medir su eficacia.

 

La larga historia de emergencias

Como consultor, a menudo me concentro en la tarea en cuestión, como se ha descrito anteriormente. Me concentro en mis entrenamientos inmediatos, los métodos, los contenidos, los materiales, el seguimiento y la evaluación. Sin embargo, las crisis tienden a ser cada vez más prolongadas. Las estadísticas más recientes del ACNUR, por ejemplo, muestran que el promedio de años que los refugiados permanecen en el exilio es veinte. Este es un número asombroso, lo que demuestra que los profesionales humanitarios deben también mantener la mirada en el largo plazo, mientras trabajan por cubrir las necesidades básicas para salvar vidas.

La ayuda humanitaria y el desarrollo ya no pueden trabajar aislados. El programa de RET en Afganistán ilustra perfectamente este punto de vista.

A pesar de que la educación básica es fundamental para la protección y la autosuficiencia, hay pocas oportunidades de educación para las niñas y mujeres jóvenes que están “fuera de la edad escolar”, de modo que les resulta casi imposible ponerse al día por los años perdidos en el exilio. Esto les impide además ingresar a los programas de educación secundaria oficial del Ministerio, o integrarse a la fuerza laboral con conocimientos profesionales y productivos.

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Este tipo de vulnerabilidades dan cuenta de la dura realidad del Afganistán de hoy día. El trabajo de RET para abordar estas cuestiones comenzó en el 2002, en Pakistán, después de que un gran número de civiles afganos huyeron del ascenso de los talibanes y de la posterior intervención de la OTAN (ISAF más adelante). En 2007, cuando muchos estaban regresando a sus hogares, RET decidió acompañar a los repatriados refugiados y cerró sus operaciones en Pakistán. Desde entonces, el éxito de RET se ha basado en la creación de Centros Comunitarios de Mujeres enfocados en la educación y el apoyo a la subsistencia a través de la recuperación de los medios de vida de la población. Este modelo se implementó por primera vez con una “escuela modelo” en Peshawar, creado a instancia del Ministerio afgano de Educación y el entonces cónsul general afgano en Pakistán. Fue tan exitoso que RET puso en marcha dos centros más en Kabul, y luego en Parwan, Badakshan, Kapisa, Bamyan (trabajando en el Colegio de Capacitación para Profesores) y más recientemente en Kunduz, donde RET abrió sus centros numero 18, 19, y 20. Aquí es donde yo estuve hace tan sólo unas semanas.

Estos 14 años de experiencia y aprendizaje son los que sostienen la posibilidad de nuestra presencial, así como las condiciones adecuadas para entrenamientos como el mío, de modo que podamos alcanzar un impacto real y, ojalá, poder abrir las puertas al desarrollo.

Muchas dificultades se han presentado por la incomprensión, por parte de la comunidad internacional, acerca de la cultura local. Para superar este tipo de problemas, RET ha construido sus intervenciones con un enfoque basado en la comunidad; ha sido muy relevante lograr que los estudiantes, la Shura, los Gobernadores, el Consejo de Desarrollo Provincial, las autoridades municipales, provinciales y nacionales, comprendan y apoyen el programa.

Así lo experimenté cuando conocí a Moqim Qaumi, Coordinador Nacional de RET en Afganistán. Le brindé mi apoyo para iniciar un programa en el valle de Panjshir, donde ya existía un importante trabajo previo de preparación; sin embargo, nos tomamos el tiempo para visitar las aldeas remotas, conocer a los futuros beneficiarios, explicar los objetivos y el contenido del programa y motivarlos a venir al Centro. Moqim tuvo que desplegar todas sus habilidades diplomáticas para persuadir a los líderes del pueblo que dejaran a las mujeres viajar a la ciudad y seguir la formación. Pero el tiempo, el respeto y una capacidad para entender las preocupaciones locales hacen la diferencia y el programa en el Valle de Pahshir fue un éxito.

En efecto, al seguir este enfoque basado en la comunidad e involucrar a todos los principales grupos durante la evaluación de necesidades y activos, así como en el diseño del programa y posteriormente en los procesos de implementación, supervisión y evaluación, la comunidad siente plena responsabilidad por los centros, lo cual hace que sean sostenibles. Como resultado del enfoque y los éxitos de RET en tantas provincias, la Asamblea Nacional de Afganistán y la Fundación Massoud otorgaron a la CEO y al equipo local de RET, el premio de “Logros y Héroes Nacionales”.

 

Un camino difícil, pero un camino

Es tentador concentrarse en “el aquí y el ahora” al impartir la capacitación, la construcción de la escuela o abrir el centro médico lo más rápido posible. Proporcionar alivio, después de todo, es lo que nos impulsa en la comunidad humanitaria. El mundo es sin embargo más complejo y muy a menudo se necesita compromiso de largo plazo para llevar a cabo lo que puede parecer una meta inmediata.

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Lo que proyectos como estos en Afganistán nos muestran, es que tenemos que tomarnos el tiempo para entender a las comunidades, probar nuestros métodos, seguir a los beneficiarios a medida que avanzan, involucrar a los actores locales. La construcción de principios de largo plazo basados en la comunidad, en el tejido mismo de nuestros proyectos, es la manera de proporcionar contextos en los que las actividades humanitarias pueden verdaderamente proteger, aumentar la resiliencia y en última instancia conducir a las condiciones necesarias para que las políticas de desarrollo se afiancen.

O, como dice el lema de RET, tenemos que “cerrar las brechas” entre la ayuda humanitaria y la ayuda al desarrollo.

 

 

Los programas de RET International en Afganistán han sido posibles gracias al generoso y consistente apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Federal de Alemania y la Oficina de Asuntos Exteriores del Principado de Liechtenstein.

 

Sobre el Autor:

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Dominique Bénard centra su trabajo en el desarrollo de programas de educación no formal para jóvenes y es el Coordinador de Indaba-Network, una cooperativa de consultores con sede en Ginebra (www.indaba.coop).

Updated, septiembre 23rd, 2016