octubre 2015 - Afganistán

Una reflexión sobre protección de mujeres jóvenes afganas

Para el año 2007 muchos refugiados afganos que habían huido a Pakistán comenzaron a regresar, gracias a los programas de repatriación. La mayoría de ellos habían huido desde el 2001, otros en las olas de migración relacionadas con el régimen talibán y la invasión soviética. Una vez en Afganistán, un número significativo de jóvenes se ha visto excluido del sistema educativo debido a los años de escolaridad perdidos.

A través de misiones de evaluación de necesidades, conversaciones con las autoridades de Afganistán (federales, provinciales y municipales), y por solicitud del ministerio de educación, RET pudo identificar que esta situación afecta principalmente a mujeres, quienes no solamente han estado en el exilio varios años, sino que están obligadas a casarse prematuramente y tener hijos a temprana edad.

En Afganistán sólo maestras pueden enseñar a mujeres y niñas, lo cual agrava la situación dado que en general hay un mayor número de maestros acreditados; históricamente la educación de los varones se ha considerado de mayor valor, todavía hoy es así. Estos elementos generan una escasez crónica de clases de primaria para mujeres, y las pocas que existen deben otorgar prioridad a las niñas en edad para ese nivel de estudio.

Además las clases no pueden ser mixtas, no solamente en términos de género sino en lo que respecta a grupos de edad y situaciones de vida (mujeres casadas no pueden estar en el salón de clases con niñas vírgenes). El espacio insuficiente en las escuelas produjo la exclusión definitiva de muchas jóvenes, quienes se vieron forzadas a perder años de escolaridad.

Esto resume el conjunto de factores que, sumados a otros elementos socio-culturales y económicos, generaron que las jóvenes no tengan acceso a la educación, quedando en las grietas del sistema.

De este modo se explica que las jóvenes repatriadas no tienen otra opción que quedarse en casa, sin tener la capacidad de sostenerse a sí mismas o proveer para sus familias, con un alto grado de vulnerabilidad, expuestas a la violencia y la inseguridad, totalmente dependientes de los hombres en su entorno.

El trabajo de varios años sostenido en Pakistán, ha permitido a RET identificar esta inmensa brecha y sus consecuencias, así como diseñar posibles soluciones, trabajando estrechamente con líderes comunitarios, municipales y gubernamentales, de la mano con los Shura, los imanes, asegurando el respaldo de las comunidades.

 

 

 

womens-centers

Nuestra estrategia principal ha sido la creación de centros de aprendizaje para mujeres en todo Afganistán, en los cuales se imparten diversos programas educativos para las jóvenes que han retornado. En ellos se fomenta la autosuficiencia, a través de programas de capacitación para la generación de actividades productivas, se desarrollan habilidades para la vida, se nivela en lectoescritura y aritmética. Esta gama de servicios y cursos de recuperación, capacitación para la empleabilidad o el desarrollo de iniciativas de generación de ingresos, impulso a los mecanismos de resiliencia, aspectos básicos para el cuidado de la salud, higiene personal, una guardería para los niños de las mujeres que son atendidas en los Centros de Aprendizaje de RET, constituye un amplio conjunto de servicios y posibilidades.

Recientemente, en la provincia de Kapisa, donde RET abrió su decimotercer Centro de Aprendizaje, una vez más hemos visto el impacto directo que estos programas de formación han tenido en la autoestima de las mujeres, su condición social y autosuficiencia financiera. Ellas han sido preparadas para realizar trabajos independientes, fuera de los límites del hogar, e incluso para reinsertarse al sistema educativo formal afgano.

Un buen ejemplo para ilustrar esto es el de la Sra. Zarlasht, una joven madre de dos hijos. Antes de inscribirse en el Centro vivía con su padre político, pues no trabajaba y le era imposible mantener a sus hijos por su cuenta. Ahora ella ha aprendido a leer y escribir, mientras que a través de nuestro curso de emprendimiento ha adquirido los conocimientos necesarios para comenzar una pequeña empresa de productos alimenticios caseros y de artesanía. Esta actividad de generación de ingresos le ha permitido sostener a su familia y alejarse de la situación vulnerable de dependencia.

Además de iniciar con éxito sus propios negocios, los datos muestran que alrededor del 70% de los alumnos y alumnas que han pasado por los cursos de formación han alcanzado puestos de trabajo en el ámbito gubernamental, y en la actualidad trabajan para la Policía Nacional, en el Departamento de Asuntos de la Mujer y otras oficinas del Estado.

Reflexionando sobre los últimos 12 años de trabajo en la protección de las jóvenes afganas en situación de vulnerabilidad, primero en Pakistán y después en Afganistán, RET ha llegado al convencimiento de que la creación de centros de aprendizaje para mujeres, colaborando con la comunidad local y autoridades del gobierno Afgano, diseñándolos y equipándolos para proporcionar cursos de recuperación, de habilidades para la vida, así como capacitación en competencias profesionales y empresariales, es una de las maneras más eficientes y eficaces para crear un nuevo presente y facilitar un mejor futuro, no solo a causa de los beneficios socio-económicos para el individuo, su familia, sino también para toda la comunidad; mientras más y más mujeres están mejor educadas y empoderadas, más estables son las comunidades donde ellas viven.

 

 

 

Updated, octubre 29th, 2015