enero 2017 - Turquía

Hablemos sobre Violencia de Género

Finalizando el 2016 tuvimos la oportunidad de conmemorar los 16 Días de Activismo para acabar con la violencia contra la mujer. Por ello tenemos muy presente el hecho de que, tristemente, la violencia de género sigue siendo común en casi todas las sociedades del mundo. La trágica realidad es que en contextos frágiles, como dentro de las comunidades de personas desplazadas, suele ser muy acentuada. Comprender la complejidad de la violencia de género en contextos humanitarios es un primer paso hacia la solución del problema. Por lo tanto, nos sentamos con Noor Tlass, una psicóloga con mas de cuatro años de experiencia en violencia de género y una de las supervisoras en RET para el trabajo con mujeres vulnerables en el sudeste de Turquía.

 

Noor, todos usamos el término violencia de género constantemente y a menudo sin prestarle la debida atención, ¿cuál es el error más común que encontramos?

 

La Violencia Basada en Género (VBG) es un término que constantemente se está actualizando. Necesitamos entender que la VBG no está necesariamente ligada a los escenarios que vienen a la mente. Por ejemplo, el abuso sexual es sólo un tipo de VBG.

La violencia de género puede ser cometida por cualquier persona, el padre, la madre, el proveedor de cuidados, el trabajador humanitario. Por lo tanto, lo primero que debemos considerar es poner un esfuerzo para explicar el contenido de este término a las comunidades y a nuestras participantes.

 

Sí, cuando hablo con nuestros colegas y socios de todo el mundo, siento que los contornos de los relatos de las sobrevivientes pueden diferir mucho dependiendo de la geografía, los tipos de comunidades y los individuos mismos. Sin embargo ¿Hay retos significativos que se permanecen iguales?

 

En primer lugar, la cultura del estigma … La gente vive con miedo y casi siempre se avergüenza de hablar de la violencia que ha presenciado o ha estado expuesta.

 

En RET tenemos buenas relaciones con el gobierno de Turquía y otras ONG, así como con asociaciones sirias; no tenemos ningún problema con respecto a la colaboración y el apoyo. Nuestro principal problema es encontrar la manera de llevar a nuestras participantes a un entendimiento. Algunas testifican la violencia y piensan que es normal. Por ejemplo, algunas personas piensan que está bien que el marido abuse de su esposa. No entienden realmente sus derechos como seres humanos. Es por eso que nos estamos centrando en sesiones de sensibilización, sesiones de educación psicológica y sesiones de educación legal para que las personas tomen conciencia de los derechos que tienen. La violencia de género es un tema pesado que a menudo evoca conceptos como el orgullo o el honor. Es por eso que siempre tenemos que invertir el tiempo necesario para explicarlo.

 

¿Cree usted que esta comprensión particular de los derechos puede cambiar por región?

Sí, en mi opinión las actitudes tienden a cambiar de acuerdo al entorno en el que se crio a la gente. Algunas personas, por ejemplo, ocultan las historias de violencia de las que formaron parte, mientras que en otra región o comunidad, no se sienten avergonzadas de compartir sus historias. No está prohibido. Lo que es desafiante es que las mujeres a menudo se consideran a sí mismas como un problema y eso no es cierto ni válido.

 

¿Das entrenamiento de VBG a hombres también? ¿Cuál es su actitud hacia este tema?

Sí, al igual que entre nuestro personal en RET, tenemos participantes de ambos sexos. Los hombres realmente están tratando de desarrollar empatía por este tema. En general, tratan de comprender y apoyar los derechos humanos de las mujeres. Los hombres con los que nos encontramos y trabajamos son colaborativos y de gran apoyo. Contrariamente a lo que algunos pueden pensar, no tuvimos problemas con los hombres para entender la violencia de género, qué hacer o cómo identificarla.

 

Para que tengamos una visión más clara, ¿podría explicar brevemente cómo funciona el programa VBG en el que trabaja? ¿Cómo identificamos y llegamos a las personas y qué servicios se proporcionan?

Los participantes son identificados a través de actividades de divulgación, remitidos a nosotros por servicios externos como otras ONGs, autoridades locales e incluso instituciones de salud. También pueden venir a nosotros por iniciativa propia.

 

Entonces, comienza el proceso genuino. En esta etapa, obtener el consentimiento informado de los participantes antes de registrarlos es extremadamente importante. Esto es para asegurar que su elección para unirse al programa sea libre y voluntaria. Sin consentimiento, no podemos hacer nada y este consentimiento debe renovarse en cada paso del proceso.

 

Una vez en el sistema, las jóvenes tienen acceso a un espacio donde se sienten física y emocionalmente seguras, en el cual se les propone una serie de actividades para ayudarles a ganar poder sobre sus vidas, hacer amigos, desarrollar nuevas habilidades y ayudarles a entender la violencia a la cual han sido expuestas y sus consecuencias. En estos espacios también se les informa de la ayuda y los recursos que ya están disponibles en su entorno, ya sea en los centros de RET u otros.

 

Las actividades de empoderamiento abarcan elementos como la educación lingüística; sesiones de sensibilización sobre una serie de temas, incluidos sus derechos legales como niñas, mujeres y refugiadas; sesiones de habilidades para la vida y actividades estructuradas psicosocialmente. Durante estas actividades, involucramos a las participantes con diferentes juegos para animarlas a hablar.

 

Las actividades de respuesta incluyen asesoramiento individual y grupos de apoyo emocional. Los grupos de apoyo emocional son donde las niñas que son sobrevivientes de la violencia se agrupan de acuerdo a su edad y problemas. Estos grupos son cerrados. Utilizan actividades y técnicas específicas, como la artesanía y el psicodrama, como vehículo para lograr un cambio psicológico y social. Estos grupos ayudan a las niñas a compartir experiencias, desarrollar una red de apoyo social, fortalecer sus habilidades de resolución de problemas y mecanismos de afrontamiento positivos, y mejorar su autoestima y confianza en sí mismas. Durante los grupos, la presencia de intérpretes permite a cada mujer expresarse en su lengua materna, facilitando la participación y la integración.

 

A medida que se lleva a cabo el mecanismo de apoyo interno, las niñas también pueden ser referidas, según sus necesidades específicas, a organizaciones y profesionales externos, como autoridades locales, ONG especializadas y otros socios.

 

Este es el esquema del sistema que usted presentó en el día de la Conferencia de la ONU en Estambul en octubre. En este evento también habló sobre las prácticas utilizadas para llegar y animar a los participantes, ¿podría hablarnos sobre esto?

 

Pues bien, debido a esta cultura de estigma, que regularmente impide que los sobrevivientes hablen, en RET organizamos actividades regulares, como almuerzos, que reúnen a las mujeres y establecen puentes entre las culturas. Estas actividades crean espacios abiertos para que los sobrevivientes se conecten con nuestro equipo. Estas reuniones permiten que se construya la confianza, que es un elemento esencial en la decisión de las mujeres sonre su participación en el programa. Después de estas actividades y de las primeras sesiones empiezan a sentirse cómodas y a hacerse una idea de la seguridad ofrecida por los centros donde son libres de expresarse. De esta manera las mujeres que pudieron haber tenido dudas están tranquilas y no pierden la oportunidad de beneficiarse del programa de RET.

 

¿Qué más diría que permite que un programa de VBG tenga éxito?

Podría decir, además de otros elementos, que el enfoque individualizado que valoramos hace la diferencia. Nuestros coordinadores de programas en RET identifican y tienen en cuenta las necesidades específicas de cada caso. Puedo decir que nos esforzamos para que cada participante obtenga el máximo provecho de nuestros servicios. Desde el empleo de mujeres guías para que los participantes se sientan cómodos, hasta el apoyo específico prestado a mujeres embarazadas y mujeres con hijos, tratamos de pensar en todas las preocupaciones concretas que estas mujeres tienen. Lo que es más importante, le garantizamos su anonimato y la confidencialidad de la información que nos ha sido confiada. Esto se logra, entre otras medidas, a través de un sistema de codificación que diseñamos específicamente para que nadie más que el consejero psicosocial encargado del caso pueda tener acceso a sus archivos. En RET dedicamos especial atención a la comodidad individual, el respeto, la seguridad, y la confidencialidad.

 

¿Qué le gustaría mejorar o agregar al sistema?

Nuestro sistema en RET no es estático. Mejora caso por caso, grupo por grupo, paso a paso, teniendo en cuenta las experiencias y opiniones de los beneficiarios. La evaluación de cada sesión y la recopilación de sugerencias para mejorar los puntos débiles es clave. Las evaluaciones también involucran al personal que trabaja en el departamento de VBG. Es por eso que no decimos que necesitamos mejorar esta o aquella parte, ya que ya estamos en el proceso. En realidad no soy yo, sino el sistema que ponemos en marcha, que nos informa sobre las mejoras que debemos hacer.

 

¿Qué hay de los desafíos que se presentan a la hora de reclutar? ¿Un especialista en VBG tiene que ser un psicólogo entrenado?

Sí, esto es un aspecto muy relevante, el personal necesita tener experiencia. Necesitan tener conocimientos especializados, a menudo en un nivel de doctorado, porque nuestros sobrevivientes sufren de traumas profundos. Necesitan apoyo profesional. Por lo tanto, nuestro personal se compone principalmente de psicólogos y trabajadores sociales. También necesitamos abogados para referir los casos a las instituciones gubernamentales también.

 

En nuestro departamento en RET, nuestro objetivo es asegurar una sólida formación en los servicios que ofrecemos. Cuidamos a nuestro personal y las maneras en que pueden protegerse de ser afectados por las historias que escuchan.

 

Sí, me imagino que trabajar en este campo debe ser emocionalmente pesado, entonces ¿utilizan programas y métodos para ayudar al personal psicológicamente?

Todos somos humanos y todos tenemos emociones. Implementamos y aconsejamos actividades de autocuidado para que el personal pueda comprender sus propias emociones. Cuando vemos que sus comportamientos demuestran algo anormal, digamos la ira, los guiamos para que apliquen el autocuidado. Trabajamos estrechamente con el personal que está involucrado con los sobrevivientes, ya sean consejeros psicosociales o trabajadores de caso.

 

Por último, sé que antes de trabajar en el sudeste de Turquía trabajo activamente en Siria y en zonas particularmente inestables, ¿cuál es la diferencia entre trabajar en zonas de conflicto y trabajar en una zona segura?

Primero, aquí, yo misma estoy a salvo. Cruzando la frontera, trabajaba bajo coacción todos los días y nunca supe si podía ir a casa o no. En zonas de conflicto es posible que deba detener las sesiones por razones de seguridad, seguridad del personal y seguridad de los participantes. En algunos casos es posible tener que detenerse porque las familias de los participantes pueden no querer que hablen con usted. En zonas más seguras la presencia de un gobierno, así como las personas que trabajan en el hospital, la presencia de la policía, la ley, todo esto hace una gran diferencia. Saben que estas instituciones aplican los derechos humanos y respetan la confidencialidad de los sobrevivientes.

Antes de desearle lo mejor en sus esfuerzos, ¿tiene alguna observación final?

Espero que, a través de los esfuerzos combinados de todos los que trabajan en temas de VBG, el mundo que nos rodea pueda comprender mejor que las mujeres que apoyamos son sobrevivientes, no víctimas. Tienen una fuerza tremenda y son realmente capaces de hacer frente a problemas, de permanecer vivas y de luchar para vivir en mejores condiciones. Este es quizás el hecho más importante que todos debemos tener en cuenta.

 

Gracias Noor, fue un placer.

 

Updated, enero 2nd, 2017