marzo 2016 - Chad

Este de CHAD: Resiliencia y Empoderamiento a través de la educación

Desde 2003, el conflicto en Darfur ha sido una importante causa de inestabilidad para la región. Este conflicto provocó el desplazamiento de miles de Sudaneses y Centroafricanos a Chad. La mayoría de estas poblaciones han encontrado refugio en campamentos. Durante más de una década, RET ha estado involucrado en los campos de refugiados situados en las regiones Ouaddai y Sila en la parte oriental del país, donde se encuentran exilados los refugiados de Darfur. Su intervención se ha centrado en el tema del acceso a la educación de los refugiados jóvenes de 14 a 25 años, con un enfoque especial en el empoderamiento de las mujeres jóvenes.

A través de capacitaciones y otras actividades de educación no formal, RET les ayuda a resistir al trauma de la guerra y su situación en el exilio. Más que una simple herramienta de protección, la educación aparece como un factor importante de resiliencia, una condición necesaria para que estos jóvenes puedan tener un futuro mejor. Es sólo a través de la educación que pueden integrarse en la sociedad de acogida, ser resilientes y capaces de guiar su propio destino. Su involucramiento en actividades educativas formales y informales, también ha protegido a estos jóvenes refugiados de peligros, tales como el reclutamiento en los grupos rebeldes y los continuos enfrentamientos en Darfur.

Desde 2005, más de 3.000 jóvenes de Sudán, con el apoyo de los programas de RET, han culminado estudios de secundaria e incluso universitarios. En la misma medida, empieza a reducirse el matrimonio precoz, la prostitución y el reclutamiento de las milicias armadas.

Nuestro programa brinda atención a la población más vulnerable en este contexto de crisis: mujeres jóvenes, madres adolescentes, algunas de ellas cabeza de familia, otras tempranamente viudas. Colocar el foco en ellas también asegura mayor impacto y efectividad; el trabajo con mujeres produce impactos positivos de largo alcance, por el efecto que producen sus cambios en el ámbito familiar, en la educación de sus hijos, la salud, la nutrición y el manejo de recursos para el hogar. El impacto de la inversión, al colocar el énfasis en la protección de mujeres jóvenes a través de la educación, es sumamente alta.

En esta difícil realidad se hace indispensable responder a los desafíos que enfrentan estas jóvenes: la mayoría de ellas son analfabetas y no se les permite acceder a roles de influencia. La respuesta de RET está centrada en alfabetizar a estas mujeres, alentar a las adolescentes para que ingresen y se mantengan en la escuela, y finalmente abrirles la posibilidad de que asuman papeles de liderazgo en sus comunidades.

A pesar de que aún queda mucho por hacer para garantizar el acceso de todas las niñas a una educación de calidad, algunas mujeres sudanesas que se encuentran en los campamentos de refugiados han surgido y se muestran más conscientes de la situación de vulnerabilidad que enfrentan, así como están más dispuestas a alentar a sus hijas para que asistan a la escuela.

Sara Ibrahin Isaak es una de esas mujeres que ha logrado su integración social y profesional. Ella es una refugiada sudanesa que llegó a Bredjing, en el este de Chad, en 2005, con tan sólo 12 años de edad. Sara cuenta que aprendió a leer en el 2008 “…y a través de este proceso de aprendizaje obtuve el diploma de educación secundaria, y también tuve acceso a la educación superior”. Tener acceso a este proceso educativo en los campamentos de refugiados, le permitió ser contratada como profesora de lengua árabe. Así lo expresa Sara: “a pesar de mi condición de refugiada, soy capaz de tener un salario mínimo que me permite mantener a mi familia. También me he convertido en líder en la lucha contra la violencia de género y soy solicitada en todas las escuelas del campamento”.

Empoderar a las mujeres jóvenes, como en el caso de Sara, es una de nuestras prioridades principales. Los problemas económicos que afectan a muchas refugiadas, especialmente las jóvenes, son unas de nuestras preocupaciones principales, puesto que en el este de Chad tienen pocas oportunidades de llegar a ser económicamente independientes. Es a través de la educación que estas jóvenes pueden tener algo de esperanza para su futuro.

A través del programa de RET en Chad, jóvenes sudaneses en situación de refugio han sido capaces de construir resiliencia, enfrentando una alta vulnerabilidad. Las mujeres jóvenes como Sara se han convertido en participantes y líderes exitosas en sus comunidades, luchando contra la violencia de género y la discriminación.

Su éxito demuestra que la educación no formal, acompañada de entrenamiento para el desarrollo de habilidades y capacidades para la recuperación de los medios de vida, funciona. Así pueden enfrentar las amenazas en sus entornos frágiles e incluso convertirse en líderes que impulsan el cambio social.

Este es la esencia de lo que creemos: las jóvenes no son víctimas indefensas, son nuestras socias, son parte de la solución.

Updated, marzo 1st, 2016