mayo 2016 - Turquía

Celebrar la niñez, divertirnos y trabajar con la comunidad

En RET International hemos estado trabajando en el sureste de Turquía por más de dos años. Nos hemos enfocado mayormente en las necesidades de jóvenes, mujeres y niñas que están en estado de vulnerabilidad debido a la crisis en Siria. Hoy nuestro equipo se encuentra muy motivado para celebrar el Día del Niño, dada la relación estrecha que ha establecido con las comunidades locales. Esto representaba una gran oportunidad para honrar la importancia de niños y niñas, a través de un día de celebración en el cual todos puedan disfrutar. Sin embargo, siendo RET una organización enfocada en los resultados, esta celebración también representa la posibilidad de proveer protección, lo que es central en nuestra misión. La diversión y el entrenamiento pueden ser excelentes modos de impulsar un cambio social positivo.

En Turquía, el Día del Niño se celebra cada 23 de abril. En esta oportunidad fue inevitable extender la celebración, frente a la gran cantidad de niños, niñas y padres que quisieron formar parte de ella. Es así que fueron realizados varias actividades durante los días 23, 23 y 24 de abril en el Centro de Entrenamiento de Lenguaje y Habilidades para Niñas de Süleymaniye y Bürukyol y en los Centros de Jóvenes de Viranşehir y Kızıltepe. Nuestro trabajo en estos diferentes centros, y por lo tanto estos 3 días de celebración, se hizo posible gracias al generoso apoyo de UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

En total, más de 1300 niños y niñas formaron parte de estas actividades, preparadas con semanas de antelación. Sus madres y familias se hicieron presentes al involucrarse en la celebración. Ante este movimiento, tres días parecieron insuficientes.

La diversión, los colores y las risas fueron el denominador común de las actividades en todos los centros. En Süleymaniye y Büyükyol, niños y niñas trabajaron arduamente para hacer una presentación coral y un espectáculo de baile; colorear camisas con pinta-dedos tuvo mucho éxito entre los presnetes. En Viranşehir también hubo un coro, luego una presentación teatral desarrollada bajo una decoración que fue producto de la creatividad colectiva; payasos, música y juegos infantiles completaron la experiencia de estos días inolvidables.

En Kiziltepe se realizó un festival de 3 días, en el cual 500 cometas fueron construidas y 60 terrazas despejadas para su vuelo; niños y niñas podían ir de una a otra para probar cada cometa, siguiendo las marcas realizadas en las calles, lo que convirtió a la histórica ciudad de Mardín en un laberinto por descifrar en el paso de una terraza a otra. En el último día, la Universidad se convirtió en el lugar para volar las cometas junto a celebridades locales que se hicieron presentes.

La lista de las actividades realizadas durante estos tres días en sumamente extensa; nuestro equipo y la comunidad invirtieron una cantidad significativa de tiempo y energía para asegurarse de que estos eventos pudieran realizarse sin dificultades. La logística fue bastante retadora, para garantizar traslados seguros, ambientes protegidos y buena comida. Es imposible imaginar estas actividades si alguien hubiese sido excluido por no tener los medios de transporte, o si otros hubiesen tenido que asistir con el estómago vacío. Además, todos recibieron obsequios, sencillamente porque cada quien debería recibir un regalo de vez en cuando.

Turkey_Childrens_Day_RET_International

Si es cierto que la diversión y las risas fueron esenciales, también es verdad que estos eventos fueron organizados con otro propósito igualmente importante. Celebraciones como la del Día del Niño constituyen oportunidades vitales para la creación de una mayor cohesión social, permitiendo padres, madres y miembros de la comunidad encontrarse en espacios seguros y experimentar emociones positivas. Cuando las crisis afectan a la totalidad de los miembros de una comunidad, las oportunidades de generar vínculos funcionan como poderosos mecanismos de recuperación, tanto para la población local turca como para aquellas que se vieron forzadas al desplazamiento.

Tener a niños y niñas junto a sus padres o cuidadores, también genera la posibilidad de ofrecer servicios específicos de protección. Las actividades que nuestro equipo decidió organizar tuvieron en sí mismas el objetivo de desarrollar habilidades concretas.

Por ejemplo, pintar camisas con pinta dedos sirvió para que cada niño y cada niña se expresara libremente, reflejando sus decisiones, sus ideas y su identidad; esta fue una vía para permitir la expresión del “yo ideal”, dejando de lado cualquier crítica. Las actividades que requirieron preparación, como el coro y los espectáculos de baile y teatro, sirvieron para impulsar y mejorar la autoestima, lo cual es un tema central de los procesos de recuperación.

Todo ello constituye además oportunidad de disfrute con sus pares, especialmente para niños y niñas que todavía no tienen acceso regular a los servicios de atención psicosocial o entrenamiento en el idioma. Estas celebraciones son oportunidades para el registro de padres, madres y familias, lo que permite ampliar el alcance de nuestros programas.

De hecho, no dejamos de aprovechar la oportunidad para impartir capacitación a las madres presentes sobre los derechos y la protección de la niñez; ellas tienen así una oportunidad para conocerse en espacios seguros, lo que fortalece el tejido social.

En medio de espacios frágiles hay lugar para celebrar, para la diversión y para el trabajo comunitario. Hay muchas posibilidades en el proceso de recuperación de una población: celebrar el Día del Niño puede ser una de las maneras más entretenidas y alegres de hacerlo.

 

Este programa a cobrado vida gracias al apoyo financiero de varios donantes, lo que incluye fondos propios de RET Internacional, UNICF (el fondo de las Naciones Unidas para la infancia), UNFPA (el fondo de población de Naciones Unidas), así como varios gobiernos y donantes privados.

Updated, mayo 4th, 2016